¿Es Ofiuco un nuevo signo del Zodiaco?

Precisemos para empezar: Astronomía y Astrología son dos ramas del saber muy diferenciadas, al menos desde el siglo XVII, cuando se forzó su divorcio. Desde entonces, normalmente los astrónomos no tienen ningún tipo de conocimiento sobre Astrología y, en consecuencia, sus opiniones o gustos al respecto no dejan de ser exclusivamente eso. No obstante, hay astrónomos noblemente interesados en la Astrología y da que pensar que las grandes figuras de la Astronomía no atacaron a la astrología sino que incluso la estudiaron, como Copérnico, Galileo, Kepler o Newton.

signos del zodiaco
Ofiuco

El caso es que el pasado mes de enero, el astrónomo Parke Kunkle, profesor en Minneapolis Community and Technical College, hizo unas declaraciones a un periodista que se publicaron en la edición dominical del periódico Star Tribune de Minneapolis en las que decía básicamente lo siguiente: los signos del Zodíaco no son doce, sino trece. Ofiuco es el nuevo signo.

Inmediatamente, en las redes sociales se formaron auténticos avisperos en torno al tema, que siguen activos dos semanas después. La entrevista se convirtió en un fenómeno viral a escala mundial, pillando por sorpresa incluso al propio astrónomo, según sus propias declaraciones, en las que asegura no entender por qué se ha formado tal revuelo: “Esto no es novedad. No tengo ni idea de por qué esta vez se ha convertido en algo viral, Hablo de ello casi en cada clase de astronomía”, declara Kunkel.

La polémica sobre Ofiuco no es nueva. Irrumpió con fuerza por primera vez en 1995, con una serie de astronomía de la BBC que se titulaba Cuerpos Celestes. En aquella ocasión sería la doctora Jacqueline Mitton quien aseguraba que los signos del Zodíaco eran trece y que Ofiuco era ese decimotercer signo.

Claro que entonces internet no tenía la misma difusión que tiene ahora ni existían siquiera muchas de las redes sociales actuales, de modo que la repercusión fue menor. Pero corrieron auténticos ríos de tinta con titulares como este: “Astrónomos británicos desvelan el hallazgo de un nuevo signo zodiacal ignorado durante siglos”. En dicha ocasión, publiqué un libro para aclararlo todo.

Millones de personas no paran de preguntarnos a los astrólogos de todo el mundo si es verdad que los signos del Zodiaco han cambiado y cómo les afectaría eso a ellos. Pero, tras la pregunta, la inmediata reivindicación, incluso antes de escuchar la respuesta: “porque yo no estoy dispuesto a cambiar de signo”.

En un inundo que parece cada vez menos seguro y mis amenazador, esta noticia ha sido como un torpedo dando en la misma línea de flotación de la propia seguridad personal de muchas personas. Un paso más hacia esa sensación de zozobra o vértigo que parece apoderarse cada día más de la vida de las personas. Pero justo cuando todo parece tambalearse y hay tan pocas cosas en las que poder confiar o tener como referencias sólidas en la vida, curiosamente hemos descubierto que el signo del Zodíaco al que pertenecemos es una de ellas.

Consciente o inconscientemente albergamos la secreta sensación de que sabemos un poco más quienes somos gracias al signo zodiacal. El horóscopo se ha convertido en una de nuestras señas de identidad, y nos proporciona un secreto e íntimo mensaje de confianza.

Nadie quiere cambiar de signo. Todos se sienten a gusto con el suyo, y, en mayor o menor medida, se reconocen en él. Al parecer, los arquetipos zodiacales están profundamente arraigados en el inconsciente colectivo.

La constelación de Ofiuco

Aunque algunos medios de comunicación han dado la noticia en esta ocasión como si un equipo de astrónomos acabase de descubrir Ofiuco, no es así. La constelación de Ofiuco aparece en los mapas celestes más antiguos -Atlas Farnesio, del siglo II a.C- y se conoce probablemente desde hace unos 5.000 años.

Ofiuco es una gran constelación que se halla entre las de Escorpio y Sagitario, aunque por encima de estas.

El primero en mencionar la constelación de Ofiuco es Arato (siglos IV al III a. (.), en su obra “Fenómenos”, refiriéndose a un catálogo perdido de Eudoxio de Cnido (siglo IV a.C.). Y la primera vez que se tiene constancia de su representación es en el Atlas Farnesio, una escultura de piedra en la cual Atlas sostiene el globo celeste.

Sin embargo, hay motivos para creer que los babilonios ya conocían esta constelación. De modo que probablemente se tiene conocimiento de ella desde hace unos 5000 años. El rey Alfonso X El Sabio conocía a esta constelación como El Cazador de Culebras.

En octubre del año 1604 Kepler descubrió una supernova en la constelación de Ofiuco, aunque él creyó que se trataba de una estrella. De ahí salió su obro “De stella nova in pede serpentari”. Este hecho, ¡unto a la conjunción Júpiter-Saturno de esos primeros años del siglo XVII le inspiraron para estudiar la fecha de nacimiento de Jesús, que la ubicó, con gran acierto en la primavera del año -7.

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