Pareja Aries con Aries

Dos temperamentos de fuego se atraen fácilmente por su natural espontaneidad y frescura. Sin necesidad de artificios ni complicaciones, ambos contactan de forma rápida, directa, clara y contundente. De entrada, se miran a los ojos, hablan en presente y se manifiestan directamente lo que cada uno de ellos quiere del otro. Aries nunca pide, más bien expone sin ambigüedad o exige y, consecuentemente, agradece que su pareja posea una línea de discurso similar, igual de sobria y de sinceridad análoga.

Dos Aries viven el presente en grado superlativo, un presente que siempre es un envite a la acción y a la renovación. Una pareja de arianos se siente incómoda cuando su existencia adquiere tintes de tranquilidad y aposentamiento porque su compartido espíritu de lucha necesita de objetivos inmediatos a cubrir que, contrariamente a otro tipo de parejas, en la mayoría de los casos, no suele ser de carácter material.

Aries es poco materialista y disfruta más haciendo que teniendo. La sensación de anquilosamiento y de quietud suelen tener consecuencias funestas para esta peculiar pareja que, llegado a este punto, intentará poner fin a esa situación a la siempre peligrosa forma ariana.

Y al igual que para unirse fueron capaces de derribar cualquier barrera que se interpusiera entre ellos, igual que les fue fácil abandonar a una relación anterior, mudarse de domicilio o de ciudad, igualmente, cuando sienten que su existencia carece de estímulos activos, suelen ser determinativos y veloces para romper su relación, tanto como lo fueron para iniciarla.

Sólo la renovación constante en todos los ámbitos de la pareja puede mantener a esta temperamental pareja unida y mutuamente involucrada.

Dos Aries escriben su historia día a día y a cañón tocante, empujándose literalmente el uno al otro, retándose y desafiándose constantemente. Aquí no hay lugar para la tregua y lo que para ellos constituye un juego y una forma de vivir, visto desde fuera puede resultar cuando menos intranquilizador porque, en realidad, dos Aries, llegado el caso, no discuten, sino que se pelean directa y manifiestamente.

Sin embargo, no es prudente intermediar en estos puntuales arrebatos porque, finalmente, terminan entendiéndose aun en la diferencia y comparten una complicidad que pocas personas ajenas a esta peculiar pareja pueden llegar a entender y muchos menos a soportar.

Ambos conciben el amor como una pasión, como un urgente arrebato, como un código de voluptuosidad impulsiva, instintiva e innata. Aries representa el polo positivo de la acción, el principio masculino y dominador, por eso cuando se unen dos arianos, la relación se tinta de masculinidad y se redobla la influencia activa, impositiva y agresiva.

Dos arianos se atraen, pero siempre acaban estableciendo una sana rivalidad, que puede llegar a cristalizarse negativamente y a distorsionar la relación. Precisamente, la situación más difícil que ambos deberán superar es la prueba del dominio, de querer ambos guiar y controlar la relación de forma dictatorial.

Desde su particular prisma, ambos intentarán imponer sus criterios y de forma abierta y resuelta someter al otro. Conseguir y mantener cualquier tipo de acuerdo, sin duda, constituirá uno de los retos mayores que estarán obligados a afrontar. No obstante, al menos los arianos se enfrentan cara a cara y en todo momento saben qué siente el uno respecto al otro, algo que siempre es de agradecer, aunque no siempre agrade.

Qué tienen a favor

• La unión de dos Aries refuerza sus respectivas identidades porque, recíprocamente, se reafirman el uno a través del otro y no tienen la necesidad de dejar de ser ellos mismos
por el hecho de estar emparejados. El término «depresión» no se halla inscrito en su particular diccionario y ambos se animan, se estimulan y luchan conjuntamente ante cualquier adversidad.

• A pesar de que ambos suelen ser excesivamente reduccionistas cuando se expresan, que dan por dichas muchas cosas y que hablan más de lo que escuchan, su franqueza natural compensa esas tendencias y les permite entenderse hablando y no suelen gestar equívocos que enturbien la relación.

• Su similar filosofía de vida les permite elaborar un proyecto de futuro común en el que metas y objetivos son todo uno. Juega a su favor el hecho de no estar atados al pasado y la poca necesidad que ambos tienen de amasar seguridades.

• Su compartido ritmo, rápido y diurno, les permite desarrollar gran actividad durante el día y compartir tanto tareas como actividades de ocio. Ambos evolucionan de forma pareja y son capaces de adaptarse a cualquier tipo de cambio sobre la marcha.

Qué tienen en contra

• La naturaleza masculina y activa de ambos no les facilita entenderse en la esfera sexual, un hecho que, unido a sus formas extremadamente pasionales e impositivas, les genera múltiples conflictos. Los arianos no aceptan excusas, ni «dolores de cabeza» y, en su apremio natural, se muestran agresivos cuando no se sienten complacidos o correspondidos.

• Sus respectivas familias suelen poner trabas a la unión, generando inarmonía y alimentando elementos de polémica. Una buena idea es irse a vivir lejos de las respectivas familias y dosificar los contactos, pero esto también es un problema porque los arianos, aun siendo individualistas,
paradójicamente, son muy familiares y se resisten a distanciar el vínculo con la familia natal.

• Compatibilizar las metas y los objetivos profesionales de ambos es otro punto de candente y permanente conflicto. No existe ninguna fórmula mágica para resolver esta coyuntura, pero resulta al menos balsámico saber que si no se cuestionan mutuamente su dedicación y orientación profesionales, ambos pueden superar esta prueba, aunque por desgracia, los laureles que obtengan por separado rara vez podrán disfrutarlos juntos.

• En caso de conflicto, muestran sus desavenencias y pelean abiertamente a fin de imponerse. Bajo sus miras extremistas no existen las medias tintas ni los matices. Aries discute de forma airada y siempre necesita quedar por encima, incluso en lo más nimio. A ambos les es difícil captar los aspectos sutiles de la vida y, sobre todo, relajarse, desconectar y hacer concesiones.

Síntesis de la relación de pareja Aries Aries

La aventura entre dos Aries es desprejuiciada, más intensa que duradera y más arrebatadora que sosegada. Si consiguen sincronizar sus respectivas maquinarias personales, podrán ensamblar un perfecto y demoledor engranaje capaz de vencer cualquier obstáculo y de comerse el mundo.

En caso contrario, si no alcanzan esa perfecta sincronía, podrán llegar a aniquilarse mutuamente, eso sí, de frente y mirándose a los ojos porque, ante todo y pase lo que pase, siempre serán buenos amigos.

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