Pareja Aries con Tauro

No resulta fácil combinar dos naturalezas tan divergentes como la del ígneo Aries, que apuesta siempre por vivir en constante renovación, y la del costumbrista Tauro, que prefiere vivir relajado y tomarse la vida de forma más calmada y rutinaria.

Aries encuentra en Tauro un freno para la acción y a éste le cuesta seguir el ritmo y el ímpetu arianos, que hacen de la improvisación una de sus consignas de vida preferidas. El principal reto de esta pareja es lograr ajustar estos dos ritmos personales tan dispares, estas dos formas de concebir la vida tan heterogéneas.

Aries siempre va pisando alocadamente el acelerador y Tauro no quita ojo del freno. Sólo cuando son conscientes de que pueden viajar y disfrutar juntos en el mismo vehículo y del mismo itinerario, pueden obtener el mayor partido a esta atípica relación. Si logran alcanzar esta perspectiva de común acuerdo, estarán preparados para configurar una relación sólida y colmada de estímulos y ventajas.

Sin embargo, esta tarea no es fácil para ninguno de los dos si, de entrada, no están dispuestos a aceptar el hecho de compartir su vida con alguien tan genuinamente diferente. El reto para ambos es la unión por la diferencia; la recompensa, una dinámica y renovada estabilidad.

La capacidad de decisión y la valentía arianas, articuladas con el sentido pragmático, estable y lucrativo taurinos, pueden propiciar una genial combinación, benéfica para ambos. El arrojo ariano, gracias a la influencia de su compañero Tauro, se concentra y dirige hacia objetivos y logros concretos y tangibles, y el taurino, a través de su compañero ariano, dinamiza su vida y se entrena en las estrategias del cambio y la adaptación.

Aries no permite que su pareja se ancle en el pasado y Tauro, por su parte, le da un propósito y un beneficio a la eterna lucha ariana; así, Aries aprende no sólo a sembrar, sino también a esperar la recogida de los frutos, y Tauro no sólo piensa en recoger los frutos, sino también aprende a arriesgar y a explorar otros campos, incluidos los de dudoso beneficio.
En la esfera afectiva, como es natural, ambos se posicionan de forma radicalmente diferente.

El apasionado, directo y fogoso ariano se siente atraído por la rebosante sensualidad y voluptuosidad que emana del taurino y éste, ante esta intensidad desmedida, desconfía y toma precauciones, nunca se sabe si para contener la fogosidad ariana o con objeto de dominar la propia, que el ariano no hace más que activar de forma irremediable.

Tauro nunca quiere perder el control de nada y menos de sí mismo. Aries interpreta la relación en un sentido cualitativo y Tauro, cuantitativo, dos percepciones difíciles de conciliar y que pueden ser interpretadas en clave de recíproca amenaza.

Aries suele sentirse amenazado por el instinto posesivo, controlador y celoso del taurino, y éste, con recurrencia, percibe al ariano como un tipo agresivo, temerario y redomadamente infiel que, difícilmente, se puede implicar en una relación de pareja estable.

Esta visión apriorística que ambos tienen del otro, sin duda, puede poner en peligro la relación ya desde el inicio y la marca con el sello de la desconfianza, que puede llegar a ser indeleble si ambos sólo miran a sus propios ombligos. Aries deberá controlar su necesidad de querer dominar la relación y de posi-cionarse encima, y Tauro deberá olvidar su necesidad de querer domesticar al ariano.

Les conviene tomar conciencia de que ambos están dotados de cuernos: el ariano para el ataque, el toro para la defensa, y deberán aprender que la clave de su relación reside en la capacidad que demuestren para unir sus respectivas fuerzas, dirigiéndolas hacia objetivos externos, o lo que es lo mismo, si luchan por conseguir algo en la vida, evitarán cornearse entre ellos y posibilitarán tener un espacio común de entendimiento y de placer compartido.

Tampoco deben olvidar que los dos funcionan con carburantes diferentes y que a Aries le gusta acelerar y gastar gasolina del mejor octanaje y a Tauro, estacionarse, disfrutar del punto muerto y ahorrar gasoil, venga o no a cuento.

Qué tienen a favor

• Juntos, pueden diseñar un proyecto de futuro común que sea beneficioso para ambos. La iniciativa ariana, unida al tesón taurino, les convierte en una pareja bien dotada para conseguir objetivos concretos y materiales. Juntos pueden ganar mucho dinero y ser capaces de disfrutarlo sin límites porque Aries es despilfarrador y Tauro, hedonista. Aries aporta su perspectiva dinámica y activa de la vida y anima a Tauro para que abandone su congénita actitud estática y, por su parte, Tauro entrena al ariano en la reflexión, la insistencia y el cultivo de la paciencia.

• En la esfera sexual, la naturaleza masculina e hiperactiva de Aries se complementa perfectamente con la femenina, receptiva y voluptuosa de Tauro, que, aunque alimenta más fantasías que realidades, sabe encajar las formas arianas, siempre rudas y sobradas de pasión. Aries va directo al grano y es adicto a la gratificación instantánea y Tauro, a la gratificación permanente. La suerte que comparten en este terreno es que ambas visiones para ellos no son excluyentes y, sin duda, esta pareja puede arreglar en la cama todo lo que fuera desarregla.

Qué tienen en contra

• Sus divergentes naturalezas les dificultan mantener un modelo de convivencia en el que ambos se sientan cómodos. Aries necesita una alta dosis de libertad y experiencias individuales, no siempre relacionadas con su pareja y, contrariamente, Tauro se desvive por crear un clima íntimo y cómodo que retenga al Aries en el hogar. El primero se puede sentir ahogado y con falta de espacio personal y el segundo, frustrado porque su compañero no valora su amor y su necesidad de tenerlo cerca.

• Entenderse hablando suele ser conflictivo porque utilizan códigos y formas diferentes. Aries suele atropellar verbalmente al taurino con su discurso vehemente, rápido y agresivo y, por su parte, el Tauro, que todo lo piensa demasiado, tiende a exasperar al ariano a la mínima de cambio. Aries se anticipa a Tauro y tiende a captarle el pensamiento y esto enfurece y rompe las defensas del toro, que no sabe cómo pillar al rápido ariano.

• Sus diferentes ritmos personales, son excesivamente incompatibles y no les permiten desarrollar muchas actividades en común.

• En caso de conflicto, Aries pelea y muestra abiertamente su enojo y Tauro suele cerrarse en banda y opta más por callar que por discutir, propiciando que sus enfrentamientos se alarguen en el tiempo. Muchos de los problemas de esta pareja vienen relacionados con los celos que ambos, en diferente grado, tienen, y por el sentido de la posesión taurina que suele asfixiar al ariano.

Síntesis de la relación de pareja Aries Tauro

Aries y Tauro es una combinación difícil de acompasar, pero no exenta de sugerentes posibilidades, sobre todo si ambos son capaces de armonizar sus divergentes ritmos personales en pos de un objetivo común, concreto y externo a ellos.

Compartir un proyecto es el ingrediente adecuado para conseguir la siempre ansiada relación estable, un reto no siempre alcanzable de forma conjunta. No obstante, aunque, finalmente, no logren establecer el tipo de pareja que ambos desean, al menos podrán hacer florecer un negocio juntos.

Volver a Signo Aries

Volver a Signo Tauro

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *