Pareja Cáncer con Cáncer

La unión de dos signos de agua, a priori, resulta cómoda y gratificante para ambos miembros de la pareja; sin embargo, el ineludible paso del tiempo y la consiguiente obligación a adaptarse a las cambiantes circunstancias ambientales constituyen el punto más débil de esta relación y el que más tensiones y conflictos les aporta.

La naturaleza excepcionalmente sensible e impresionable que comparten, ciertamente, les atrae de forma magnética e inapelable y les puede llegar a envolver en un tipo de enamoramiento de película rosa, rematadamente romántica y que sólo los más inspirados poetas han sido capaces de describir con palabras.

Cuando dos cancerianos se unen, el grado de intimidad y de sintonía afectiva, propias del elemento agua, que pueden llegar a establecer es de tal magnitud que se convierten, de una forma inusualmente rápida y natural, en compañeros de viaje inseparables, siempre prestos a procurarse mutuo apoyo, cariño y dedicación.

Sin saber demasiado el porqué, comparten esa extraña sensación de lejana familiaridad que relaja y que promete un entendimiento sin fisuras. Juntos, pueden llegar a experimentar un amor arrebatador, tierno y novelesco, de esos que escapan, trascienden y rescatan a cualquiera de la más gris de las realidades personales.

Ningún signo como Cáncer necesita con mayor intensidad y reiteración de la certeza de sentirse querido y de la confirmación de ser aceptado por los demás, y nadie mejor que un canceriano para entender los entresijos y las necesidades emocionales de un paisano de signo, de alguien dotado por la naturaleza con un temperamento y unas disposiciones caracteriales tan similares.

La unión entre ambos, más que complementaria, es fusionadora, hasta el mismo núcleo, de unas tendencias e identidades compartidas que, justamente, por lo similares, se someten a la atracción fatal del amor simétrico que se revela en la afinidad más que en la complementariedad.

Las fuerzas de dos cancerianos unidas vigorizan la esfera emocional de la pareja creando un circuito cerrado de tierno e íntimo intercambio afectivo, que se alimenta permanentemente a sí mismo y que no necesita de estímulos ajenos para mantenerse fértil y gratificante para ambos, que, en todo momento, son capaces tanto de expresar su amor como de sentirse queridos por su pareja.

Éste es, seguramente, el aspecto más fuerte y tangible de la relación que, por el mismo hecho de ser tan sumamente fuerte en este sentido, propicia un desequilibrio en otros órdenes de su vida, en otros ámbitos menos sutiles y más objetivos, en los que ellos tienen abonadas muchas papeletas para el naufragio, en este caso compartido, pero no por ello menos desastroso.

La realidad de la vida, más gris que rosa, más prosaica que paradisíaca, y más plena de contrastes que de similitudes, se encarga casi siempre de desdibujar las iniciales promesas y presunciones de felicidad que esta relación alberga, precisamente, por adolecer de los anticuerpos que toda pareja necesita para afrontar la vida cotidiana y que en la mayoría de los casos proceden de esos aspectos diferenciativos, de esos caracteres distintos y, en el mejor de los casos, complementarios, que ambos miembros de la pareja aportan, precisamente, por tener un carácter y unas disposiciones diferentes, que permiten ver la vida con dos pares de ojos y no con sólo uno.

Dos individuos parecidos, como lo son una pareja que comparte las características del signo de Cáncer, aunque fortalezcan lo que ya tienen fuerte por sí mismos, por el simple hecho de establecer una unión, elevan al cuadrado sus comunes carencias personales y pierden el enfoque enriquecedor que aportaría la unión de un Cáncer con alguien de otro signo astrológico más complementario.

Qué tienen a favor

• Su modelo de convivencia se basa en el típico modelo tradicional sustentado en elementos de seguridad, fidelidad y recíproco compromiso inalterable al tiempo y a las circunstancias. El instinto defensivo, la desconfianza natural y el sentido de la reserva que ambos comparten les permiten mantener su vida privada a salvo de cualquier intromisión ajena.

• Su condición intuitiva y receptiva les permite entenderse sin hablar y mantener una relación y un diálogo intimista y fluido. Entre ellos no existe ninguna dificultad para expresar abiertamente sus emociones, en el convencimiento de que serán comprendidos y apoyados por su pareja.

• Su compartida filosofía de vida les permite establecer un proyecto de futuro común con el que ambos fácilmente se identificarán y en el que, usualmente, el dinero, la compra de una casa y los valores materiales en general ocuparán un lugar preferente dentro de sus expectativas inmediatas, en tanto que ambos necesitan de la seguridad que otorga una situación financiera saneada y que progresa en el tiempo a base de dedicación, no de improvisación.

Qué tienen en contra

• En la esfera íntima, la naturaleza femenina, pasiva y receptiva que comparten les dificulta funcionar al unísono, y aunque expresen su sensualidad de forma parecida e inequívocamente tierna, les cuesta mantener el grado de complicidad necesaria para que sus relaciones sean plenas.

• La carencia de realismo, objetividad, iniciativa, amor propio y sentido práctico, unida a la poca predisposición para asumir responsabilidades y trabajos esforzados, constituye una tendencia compartida y que tiende a ubicar a esta pareja fuera de la realidad más inmediata y a no saber aprovechar el tiempo, haciéndoles perder numerosas ocasiones de progreso y de ascenso social.

• La dificultad para desprenderse de experiencias del pasado les traba el necesario proceso de limpieza emocional que toda nueva relación exige para partir de cero y sin trabas emocionales añadidas. Usualmente atrapados por su pasado, tienden a repetir, una de las constantes de sus vidas, los mismos errores con nuevas parejas.

• Los frecuentes cambios de humor que ambos manifiestan y su conocida tendencia a encerrarse en sí mismos cuando están enfadados les ocasionan cíclicos trastornos y problemas. En caso de conflicto, se encierran y se atacan con las anuas del silencio, la victimización y el chantaje emocional. Un arsenal extremadamente peligroso y que, con frecuencia, les hace prisioneros del desencanto, la depresión, la melancolía y adictos al reproche, su invariable y peligroso recurso de supervivencia

Síntesis de la relación de pareja Cáncer con Cáncer

Dos cancerianos establecen una relación sin cláusulas, mutuamente dependiente y recíprocamente empática. Juntos, experimentan el placer de la afinidad y aunque su unión puede resultar redentora para ambos, en la misma proporción, les condena a la más tiránica y absoluta de las dependencias, les subordina a ese tipo de vínculo emocional que sólo puede ser urdido por un alevoso e inapelable destino, ese que permite el encuentro entre dos almas que, más que gemelas, son hermanas.

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