Pareja Cáncer con Capricornio

La unión por la diferencia, por la antítesis más evidente, es lo que aproxima a estos dos signos que en el orden zodiacal se hallan enfrentados o en oposición y son tan complementarios como heterogéneos. Cáncer rebosa de todas las características temperamentales que a Capricornio le faltan e, inversamente, Capricornio está sobrado de todas las que adolece Cáncer.

A priori, esta relación es favorable para ambos, porque unidos pueden establecer una relación compacta en la mayoría de órdenes de pareja, tal como sus propias naturalezas de agua (Cáncer) y de tierra (Capricornio) posibilitan.

Los signos opuestos siempre se atraen de forma magnética, arrebatadora y fascinante porque sus contrarias polaridades, Cáncer femenina y Capricornio masculina, hacen las veces de un potente y mágico imán que a ambos arrebata y, a la vez, fusiona con determinación. Cualquiera de los dos puede reconocer en el otro, de forma nítida y sin palabras, todas aquellas virtudes que en la piel propia se hallan en la mínima expresión y que resultan tan atractivas como, inicialmente, desconcertantes.

Cuando se conocen, difícilmente, establecen un contacto rápido, espontáneo y despreocupado, más bien tienden a relacionarse progresivamente y a reprimir, sobre todo Capricornio, cualquier atisbo de manifestación que anticipe su interés antes de pasado un tiempo prudencial, el tiempo justo y necesario que necesitan para conocerse e intimar.

En materia de amores, el estoico Capricornio es mucho menos demostrativo de sus afectos que el sensible Cáncer, pero no por ello su hondura emocional es menor. Se trata más de una cuestión de formas que de contenidos y, por eso, sólo se requiere de un tiempo para que la relación fructifique y sea beneficiosa para ambos.

Tanto Cáncer como Capricornio son dos signos excesivamente condicionados por las experiencias de su pasado y por el insobornable dictado de su personal memoria. Es como si ambos estuvieran programados para no poder olvidar todo aquello que no sólo es útil hacerlo, sino terapéutico.

Difícilmente renuncian a evocar ese tipo de registros, porque para ellos, olvidar es sinónimo de peligro y de repetición de experiencias negativas, y aunque algo de razón tienen, esa evocación recurrente y fatal al recuerdo les impide afrontar el presente con la suficiente dosis de optimismo, esa que permite circular por la vida sin excesivas defensas ni corazas.

Precisamente, para fomentar su personal encuentro y poder llegar a un punto de entendimiento, ambos deberán dejar a un lado sus respectivos y heterogéneos caparazones caracteriales y permitirse el natural acercamiento, que es tan factible como atrayente y favorable.

Cáncer se siente poderosamente atraído por el aire circunspecto, seguro, serio y algo distante del capricomiano. Su potente y sensible intuición le permite captar que tras esa mirada con destellos de enquistada melancolía se esconde un inmenso e inabarcable océano de emociones subyugadas por la razón y prisioneras sin fianza de un corazón endurecido en una perenne contienda consigo mismo.

Cáncer no puede resistir bucear en el interior de Capricornio y éste, a su vez, vislumbra en el canceriano el lejano resonar de una frescura infantil, abrazadora, soñadora e inocua que, sin recordar demasiado el porqué, en su interior se halla reprimida y conminada a no aflorar.

El calculador Capricornio, cuando intima con Cáncer, entrevé la posibilidad de soñar y casi sin querer empieza a destornillar progresivamente sus defensas y a reducir su rígida compostura y, aunque quizá no le permita bucear abiertamente, como el canceriano quisiera, en su mar interior, poco a poco le irá dejando que se bañe en la superficie, hasta que el tiempo, su eterno recurso, demuestre y asegure la conveniencia de esa apuesta.

Qué tienen a favor

• El afán conservador y economizador que comparten, unido a la necesidad de tener una relación estable, fuerte y contenida, les facilita establecer un modelo de convivencia cerrado e instalado en el tiempo que les aporta el grado de seguridad que anhelan. Además, como se apoyan en sus carreras profesionales y no les falta ambición, sobre todo a Capricornio, la prosperidad material constituirá uno de los valores más evidentes y categóricos de esta pareja.

• Sin apremios, pero midiendo bien sus pasos, son capaces de unir sus inclinaciones hacia un proyecto de futuro común que aglutine las expectativas con las que ambos se identifican y que, en mayor o menor grado, se proyectan hacia la obtención de la estabilidad, tanto patrimonial como emocional.

Qué tienen en contra

• No les resulta fácil establecer un diálogo constructivo, inti-mista y diáfano porque el sensible, impreciso y subjetivo canceriano se expresa a través de la emoción y de las vivencias propias y el práctico Capricornio, desde la razón pura, fría y despiadada, dos formas que disponen de escasos códigos en común para entenderse.

• La esfera sexual es un dominio de recurrente conflicto porque sus naturalezas femeninas, pasivas, receptivas y cardinales, carecen del contrapunto deseable para compactar la complicidad en este ámbito. Un hecho que se magnifica porque Cáncer es imaginativo, soñador e idealizador, todo lo contrario que el inexpresivo y frío Capricornio, que tiende a controlar sus impulsos más allá de lo razonable, convirtiendo el encuentro sexual en una especie de deber más que de placer.

• Aun siendo sus ritmos coincidentes, nocturno en ambos casos, la tendencia ciclotímica de Cáncer no encaja demasiado bien con la industriosa e infatigable de Capricornio y, en consecuencia, les distancian más que unen a la hora de disfrutar juntos de tareas, actividades o diversiones.

• En caso de conflicto, comparten una actitud obstruccionista y apremiante que les dificulta hallar el punto de equilibrio adecuado para no agredirse mutuamente, cada uno a su manera. Capricornio tiende a censurar y a despreciar despiadadamente a Cáncer, y éste a culpabilizarlo de todos sus males reales e imaginarios.

Síntesis de la relación de pareja Cáncer Capricornio

Cáncer y Capricornio forman una pareja complementaria, compacta y convencional que aspira a vivir de las rentas que otorga una relación basada en la costumbre, la estabilidad y la certeza absolutas. En su compartida visión tradicionalista de la vida, términos como libertad, independencia, iniciativa y decisión propias tienden a ser sustituidos por lealtad, fidelidad, entrega y dependencia, entre otros. Posiblemente, a ellos les va bien este esquema, pero los tiempos que corren no siempre les resultan cómplices con sus aspiraciones congeladoras.

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