Pareja Cáncer con Leo

La notoria incompatibilidad entre el elemento agua (Cáncer) y el elemento fuego (Leo) se manifiesta, sin ambages, en la unión de estos dos signos astrológicos, que son tan radicalmente diferentes en la forma de interpretar la vida como en todo aquello que pretenden obtener de ella.

Su desavenencia entre ambos caracteres, más que patente, suele ser indiferente e inmutable al paso del tiempo, que es el más aséptico, frío, inapelable y revelador testigo que no sólo pone todo y a todos en su sitio, sino que es el encargado de retirar la venda de los ojos de aquellos que albergan la vana esperanza de que algún día el otro, su pareja, cambiará para bien, renaciendo de sus propias cenizas y haciendo realidad aquello que sólo fue el argumento de un recurrente, socorrido y desgastado sueño personal.

El tiempo, sobre todo a esta pareja que lo tiene siempre en contra en todos los sentidos, al final les demuestra que la gente no cambia, tan sólo envejece, y que las arrugas, mudos testigos de su inapelable paso, sólo ocultan la perenne lozanía que la inmudable epidermis caracterial, invariablemente, conserva como testimonio del carácter singular que la naturaleza imprime a todo lo que crea.

Por mucho que Cáncer y Leo inviertan en el intento de diseñar su pareja a imagen y semejanza propias, rara vez tendrán éxito en su empresa, porque tienen ante sí a un espécimen caracterialmente compacto y remotamente adaptativo. Tienen ante sí un tipo de relación que no se asienta en el plano de la igualdad, la mutua correspondencia y la natural y recíproca aceptación de la individualidad de ambos. Tienen ante sí una relación asimétrica, esquiva y espinosa que más parece abonada para el desencuentro que para la armonía, y para el dolor, más que para el amor.

Sin embargo, cuando el amor y la pasión emergen de forma alevosa entre dos individuos, raramente pueden escapar a la magnética y dictatorial atracción que se desencadena, más allá del signo astrológico que los regula a ambos. Viene a ser como experimentar en primera persona que el destino soborna y confabula a las circunstancias para que se dé el fatal e inevitable encuentro que somete las más férreas voluntades a los dictados de Eros.

El femenino Cáncer y el masculino Leo pueden experimentar, sin duda, un amor subyugante, basado en la radical diferencia, las más de las veces excluyente, y en el arrebato propio de dos signos astrológicos animales, viscerales e instintivos.

Realmente, pueden enamorarse hasta el tuétano y mantener este especial estado de gracia por algún tiempo; no obstante, no les será fácil pasar del enamoramiento al amor y mucho menos todavía del amor consolidado al proyecto compartido y a la convivencia armónica. Su relación de pareja tiene una entrada: la ciega pasión, pero no dispone de salidas de emergencia ni de extintores a los que echar mano en caso de que las crisis y los conflictos cíclicos que toda relación tiene que soportar tomen la forma de devastador incendio.

Sus antagónicos temperamentos, unidos a su diferente disposición y ritmo para andar por la vida, obviamente, no les favorecen para poder consolidar progresivamente su relación, más bien, esta pareja corre el riesgo de que el inevitable cruce de caracteres se convierta en un duelo de voluntades, sin padrinos ni testigos, que sólo mantenga la finalidad de hacer prevalecer egoístamente las necesidades propias y más apremiantes de cada uno de ellos, provocando, aun sin querer, la desvalorización del otro y su dependencia mórbida e incondicional. Ambos esperan de la relación un cheque en blanco: Leo lo exige y Cáncer alberga la esperanza de que se le otorgue.

Qué tienen a favor

• Mantener un modelo de convivencia que se ajuste a sus particulares necesidades y les otorgue el grado de seguridad vital que anhelan no suele constituir una traba mayor, si bien necesitarán otorgarse un mínimo de tiempo para poder establecer una base de complicidad que les permita, más que intentar reconducir al otro a su modelo de convivencia conocido, apostar por la creación de un modelo nuevo adaptado a ambos y del que juntos se beneficiarán: Cáncer activándose a través del empuje, la seguridad y la iniciativa de Leo, y éste aprendiendo a profundizar, con la guía del canceriano, en las esferas personales más sutiles, pasivas y sensibles, esas que siempre se le resisten.

• En la esfera sexual, sus complementarias y atrayentes polaridades, Cáncer pasiva y femenina y Leo activa y masculina, les permiten crear un fuerte vínculo que alimenta su amor, colma sus expectativas, ilumina sus oscuros sueños y les garantiza, en definitiva, un entendimiento sin fisuras y gratificante para ambos.

Qué tienen en contra

• No les resulta fácil establecer un tipo de diálogo que permita el entendimiento sin fricción. Con frecuencia, el subjetivo, introvertido y sensible Cáncer se siente agredido por la actitud impositiva, despreciativa y suficiente que el leonino manifiesta y que suele ser consecuencia de sus formas intransigentes e imperativas, más que fruto de un calculado deseo de hacer daño pero, en cualquier caso, el resultado es el mismo: la incomunicación. Cáncer se expresa a través de la emoción y de lo que siente y Leo, a través de la acción y de lo que hace. Pueden usar el mismo idioma, pero sus lenguajes son tan diferentes como recíprocamente inteligibles.

• Establecer un proyecto de futuro común también constituye una traba importante para la relación, en tanto que ambos viven en planos temporales tan diferentes como inconexos. Cáncer, instalado en la evocación del pasado, da un paso para adelante y tres para atrás y busca ante todo un futuro de seguridad compartida; por su parte, Leo, que no gira su mirada hacia atrás ni aunque le echen un piropo, no sólo descarta el pasado como trampolín, sino que contempla el futuro con ojos ávidos de éxito y reconocimiento sociales. Leo no busca seguridades externas porque sabe que las internas las tiene todas a su disposición.

• Sus diferentes ritmos —Cáncer lento, indeciso y nocturno y Leo, rápido, decidido y diurno— constituyen una constante traba incluso para las cuestiones más nimias que tengan que desarrollar o hacer conjuntamente.

• En caso de conflicto, ambos tienden a articular sus propias defensas y Cáncer desde la cerrazón y Leo desde la imposición pretenden solventar sus diferencias de forma rígida, culpabilizando al otro de sus males y, en definitiva, prolongando procesos desgastantes que a ninguno beneficia.

Síntesis de la relación de pareja Cáncer con Leo

La relación entre Cáncer y Leo puede ser cualquier cosa menos fácil, porque sus diferentes formas de ver la vida y de salir a su encuentro tienen el paso cambiado, tanto como si fueran soldados que desfilan en diferentes ejércitos; pero el amor y la atracción que pueden llegar a sentir el uno por el otro les puede incitar no sólo a cambiar y a sincronizar sus respectivos pasos, sino también a salirse de esa fila que solamente sus propios temperamentos, que no es poco, delimitan.

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