Pareja Cáncer con Piscis

La compatibilidad y el grado de compenetración que dos signos de agua establecen de forma natural suele manifestarse en forma de un amplio y profundo entendimiento en la mayoría de órdenes de la pareja. Tanto Cáncer como Piscis se benefician de este encuentro y juntos pueden disfrutar de la complicidad que otorga el hecho de participar del mismo elemento constitucional.

Ambos comparten una visión romántica e idealizada de la vida que les aboca a una permanente búsqueda del ser amado, de alguien capaz de sintonizar con su particular sensibilidad y con su forma de expresar la realidad, una realidad que rara vez deja de sucumbir a los dictados de la emoción y que expresa su ser a través del sentir, lo propio del agua.

Sin ningún género de dudas, ambos buscan el complemento y la identificación emocional, buscan esa mágica resonancia que los rescate del estado de melancolía y pasividad que les caracteriza con insistencia.

Por eso, cuando se encuentran, sienten por separado que su particular exploración está a punto de acabar, que su recurrente búsqueda ha llegado a su fin porque, por fin, tienen ante sí a la encarnación de sus sueños y posiblemente sea así, porque es tan intensa la afinidad que se detectan que les resulta difícil resistirse al dictado del emergente enamoramiento que, sin solución, los atrapa, subyuga y arrastra de forma fantástica, tierna y envolvente.

Por lo común, se sienten tan próximos y atraídos que no suelen adoptar medidas defensivas o disuasorias ante ese impacto que les desboca la sangre. Más bien, suelen someterse al dictado de la experiencia e intentan interpretarla a través de lo que sienten, que no es poco.

A partir de ese momento, cada uno por su cuenta se toma su propio pulso, a fin de constatar la alteración de sus constantes vitales. Esta es la única forma que tienen para obtener una pista tangible que, más allá de su intuición, les constate el calado de esa mágica experiencia que, ya de entrada, les ha acelerado el corazón, secado la garganta y sudado las extremidades.

No resulta extraño que tomen su propio pulso, porque los signos de agua siempre necesitan cuantificar sus emociones y, por defecto, las de los demás. Seguramente, son los signos más proclives a chequear periódicamente a su pareja con vistas a saber cuánto les quieren y qué están dispuestos a hacer por él.

A veces, este tipo de análisis, inconscientemente, lo hacen más con un bisturí que con unas pinzas, pero, en cualquier caso, cuando son dos signos de agua los que se someten a él, el resultado no suele ser contraproducente para ninguno de los dos, pues ambos reaccionan de similar forma, sienten parecido y se comunican con un lenguaje intimista, mezcla de susurros, miradas, silencios y ternura, que siempre dice mucho más que las propias palabras intercambiadas. Entre ellos, el júrame que aunque pase mucho tiempo…, o el «toda una vida me estaría contigo…» suele ser tan cotidiano como placentero para ambos.

El tipo de complicidad que establecen les resulta tan compacta y vinculante que, en poco tiempo, les hace recuperar la confianza, la autoestima y, sobre todo, la esperanza de poder compartir su vida con alguien que alberga las mismas inquietudes, intereses y necesidades afectivas.

Cáncer y Piscis se rescatan mutuamente de la inercia vital que con insistencia les acompaña y se redimen, por el bautismo de su unión, de los irracionales miedos que, cada tanto, ponen en tela de juicio a sus seguridades personales. Esos miedos que traban sus perspectivas de futuro, un futuro que, por el mero hecho de estar unidos, mutuamente, se restituyen.

Qué tienen a favor

• El modelo de convivencia que unidos pueden crear cumple sobradamente sus más exigentes expectativas. Les resulta fácil configurar un espacio intimista, seguro, cálido y acorde a sus compartidas necesidades, porque ambos conciben la convivencia bajo las mismas premisas y saben mantener un circuito cerrado de afectividad que se autonutre con los aportes de ambos.

• El proyecto de futuro que diseñan en común y con el que ambos se identifican se orienta preferentemente hacia la obtención de recursos que les otorguen la estabilidad material y el progreso sostenido, algo que consiguen sin demasiado esfuerzo y con la colaboración de las circunstancias, pues esta pareja atrae ayudas de los demás, herencias y todo tipo de apoyos.

• El tipo de diálogo que establecen les permite comunicarse aun sin palabras, evitando malos entendidos y desavenencias innecesarias. En su intimista discurso, ambos utilizan más las abstracciones que las concreciones y la visión subjetiva prima sobre la objetiva, pero como ambos se identifican con esas formas y se expresan más con la emoción que con la razón, no les resulta conflictivo a ninguno de los dos, sino todo lo contrario.

• Su parecido ritmo, pasivo, suave y nocturno, les vincula poderosamente a la hora de compartir actividades y diversiones y les permite, por otra parte, dedicarse a lo que más les gusta que es descansar, desconectar y aislarse por tiempos y conjuntamente del mundanal ruido.

Qué tienen en contra

• La dominante pasiva y femenina que comparten no les garantiza el pleno entendimiento en la esfera sexual y aunque esta deficiencia la compensan con sobrada ternura y sensibilidad, les cuesta conseguir el grado de fusión adecuado para que la muta entrega sea tan grata como en otros órdenes de la relación.

• El temperamento receptivo, hipersensible y escasamente agresivo que a ambos caracteriza les facilita vivir relajados en su propio paraíso, pero no les dota de demasiados elementos de defensa e iniciativa para afrontar las exigencias del vivir. Esta debilidad propicia que esta pareja pueda sufrir abusos de poder de terceros, adoptando ellos una actitud transigente a la hora de defender sus derechos o de tener que posicionarse.

• Las amistades y conocidos en general suelen ser fuente de recurrente conflicto para esta pareja, que no siempre adopta la cautela necesaria para que los demás no invadan peligrosamente sus esferas más íntimas.

• En caso de conflicto, la naturaleza de agua que los anima les induce a no enfrentarse cara a cara sino más bien, desde la pasividad, intentan manipularse emocionalmente, buscando conmover con argumentos sutiles, una estrategia que no siempre les sale bien porque ambos saben perfectamente cómo funciona.

Síntesis de la relación de pareja Cáncer Piscis

Cáncer y Piscis son dos signos entregados, que se complementan maravillosamente y que pueden llegar a amarse de forma apasionada y arrebatadora. Su unión les despierta de ese inalcanzable sueño al que siempre habían aspirado y les proporciona otro mucho más brillante, tangible y real. Ambos pierden un sueño, pero reconquistan una esperanza sin fecha de caducidad.

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