Pareja Géminis con Cáncer

Unir armónicamente el aire geminiano con el agua canceriana no es tarea cómoda para ninguno de los dos, pues el racional, desapegado y disperso Géminis apenas sintoniza con el emocional, apegado y concentrado Cáncer.

Es como convocar dos visiones de la vida totalmente diferentes y plenas de contrastes, esperando obtener un resultado diáfano y esperanzador y, sin duda, en este
caso, la posibilidad resulta muy remota porque ambos miran la vida no sólo con distintos ojos, sino con cruzada trayectoria, algo, obviamente, mucho más difícil de conjugar: Géminis vive la vida de afuera a dentro y Cáncer, de dentro a fuera.

A Géminis, un signo en constante emisión, le cuesta entender a su compañero Cáncer, tan receptivo como tributario de la emoción. Sus diales personales son tan ajenos que difícilmente pueden sintonizar un punto de encuentro e intercambio que les permita el entendimiento.

El veloz y extrovertido Géminis distorsiona al ausente Cáncer y lo solivianta porque le resulta inaprensible y difícil de seguir. Por su parte, Cáncer, siempre envuelto en su caparazón defensivo, agota la poca paciencia de Géminis, que no sabe cómo taladrarlo para acceder a la realidad interna de su compañero, a ese mundo de luces y sombras en el que parece siempre instalado.

El extrovertido y amnésico Géminis concibe la vida como un continuo presente, como una invitación al aprendizaje, a la actualización y a la sintonización con la realidad externa e inmediata. Interpreta la vida en clave de presente y con vocación de futuro y modernidad. Vive en un mundo donde los muros y los mutismos se hallan desterrados.

Todo lo contrario que su introvertido compañero Cáncer, que concibe la existencia como un eterno retomo que le invita a la evocación constante del pasado y de sus raíces, una referencia de la que no puede, ni quiere, desprenderse.

El pasado le da seguridad pero también le dificulta la negociación con el imprevisible e incierto futuro. Al canceriano le importa más acumular impresiones que experiencias, le interesa más la realidad interna que la externa, el pasado más que el futuro.

Vive en un mundo silencioso y amurallado, con forma de protectora matriz y de matraz, autonutriéndose de la destilación permanente de todas las emociones que su inagotable memoria no cesa de filtrarle.

En el plano amoroso, el soñador romanticismo, propio de Cáncer, es difícil de interpretar por el racional, directo y, con frecuencia, aséptico e insensible Géminis.

Igualmente, en Cáncer, tan dado a cuantificar las emociones y a desconfiar de las palabras, no tienen demasiado eco los recursos oratorios y el fino estilismo que el geminiano utiliza para seducirle, si no van acompañados de un nítido sentimiento afectivo, que nadie como el canceriano es capaz de detectar de forma instintiva.

Cáncer, si siente que es amado, es capaz de corresponder generosamente a su compañero y establecer con él un vínculo indestructible, dada su natural capacidad para crear fijaciones y apegos. Un extremo que puede incomodar al desapegado Géminis, que suele sentirse ahogado ante las grandes efusividades y más aún si huele a dependencia.

Géminis suele huir rápidamente, una de sus muchas especialidades, cuando siente que lo necesitan más de lo que su racional mente le indica como adecuado.

De hecho, al geminiano le es mucho más fácil compartir lo que sea que implicarse emocionalmente con alguien. Las dependencias le aterran y, particularmente, las emocionales, y máxime si éstas incorporan el tinte melancólico, nostálgico y costumbrista tan propios de Cáncer.

Qué tienen a favor

• A través del cerebral Géminis, Cáncer puede abrirse más al mundo exterior y aprender a verbalizar su complejo mundo interior. Igualmente, Cáncer otorga al geminiano un soporte de concreción, de reserva y de seguridad material y le revela, por otra parte, aspectos sutiles e internos de la existencia que para el superficial Géminis suelen pasar desapercibidos.
• A pesar de que Géminis habla desde la razón y Cáncer desde la emoción, la versatilidad que ambos poseen y sus formas carentes de agresividad les permiten entenderse hablando y expresarse mutuamente sus afectos de forma natural.

Qué tienen en contra

• La convivencia suele ser una fuente de conflictos porque ambos son tan desprogramados como escasamente volun
tariosos y les cuesta ponerse de acuerdo para organizarse las tareas básicas y para marcarse unos límites y unas mínimas pautas que regulen la vida en común. Cada uno por su parte tenderá a reprocharle al otro su escasa colaboración aunque, probablemente, será Géminis el que más intentará escabullirse de cualquier obligación porque, entre otras cosas, vive más tiempo en la calle que en el hogar.
• Consensuar un proyecto de futuro común les resulta poco menos que inviable porque, para Géminis, futuro es sinónimo de aventura y para Cáncer, acumulador de seguridades, todo lo contrario. El canceriano no suele ver con buenos ojos los alocados y cambiantes proyectos de Géminis, y éste no comulga con la visión conservadora y cerrada de su amado que parece sólo buscar el amparo de las seguridades convencionales. Géminis es capaz de apostárselo todo a una carta (aunque siempre se guarda un as en la manga) y a Cáncer, aun disponiendo de cuatro ases, le cuesta apostar.
• La esfera íntima suele ser otra fuente de eterno conflicto porque Géminis, más neutro que pasional, tiende a sentirse absorbido por los continuos requerimientos de Cáncer, que concibe el encuentro erótico como una fantástica y magna idealización y como una prueba inequívoca de amor. La libido geminiana es mucho menos intensa y exigente que la canceriana, y esta falta de deseo o de disponibilidad, inmotivada a los ojos de Cáncer, suele ser interpretada como una falta de afecto o de interés.
• En caso de conflicto, ninguno de los dos suele adoptar actitudes rígidas o agresivas; más bien, intentan dialogar sobre sus diferencias, limar asperezas y, como último recurso, ambos son diestros, cada uno a su manera, en conductas de evitación más que de imposición.

Síntesis de la relación de pareja Géminis Cáncer

La naturaleza tranquila, reposada y costumbrista de Cáncer en contacto con la agitada, indecisa y transgre-
sora de Géminis forma un combinado difícil de digerir para ambos, que, en su fuero interno y aunque un intenso y extenso amor les una, son conscientes de las abismales distancias caracteriales que los separan. Sin embargo, como no hay nada mejor y más directo para extraviarse que hacerlo en pareja, qué duda cabe que unir la tendencia aeróbica de Géminis con la anaeróbi-ca de Cáncer les puede permitir a ambos acceder de la mano a los más recónditos espacios, aquellos en los que suele instalarse el amor, que más que aeróbico o anaeróbico es analéptico, analgésico y anestesiante.

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