Pareja Tauro con Acuario

El terrestre Tauro y el aéreo Acuario forman una de las parejas más categóricamente incompatibles del zodíaco. Caracterizados por su naturaleza fija, estable y compacta, tienen pocas posibilidades de crecer juntos y de alcanzar un grado de madurez como pareja que permita el entendimiento y el libre fluir de sus afectos.

La visión taurina, tan unidireccional, costumbrista y anclada en las experiencias del pasado, difícilmente puede responder y menos identificarse con las expectativas del imprevisible Acuario, el signo que convierte el futuro en su principal apuesta personal, una apuesta que, obviamente, será multidireccional en el mejor de los casos y, carente de dirección, en el peor.

Ambos son de ideas tan fijas como divergentes, tanto en su origen como en la forma de plasmarlas en la vida. Tauro utiliza como referencia primordial las consignas familiares que, como un grato estigma, acompañan sus pasos por la vida y le permiten disponer de certezas incuestionables.

El silencioso taurino acepta los conceptos consolidados, los valores tradicionales y aquellos que son admitidos por la gran mayoría como verdades absolutas. Contrariamente, el locuaz Acuario, que no suele llevarse demasiado bien ni con su familia ni con ninguna estructura, hace del cuestionamiento su máxima certeza y de la opinión propia, a ser posible original y contra corriente, su principal guía. Acuario siempre quiere imponerse a través de la palabra, mientras que Tauro pretende conmover, llegar a la emoción.

Sus formas de amar y sus expectativas más íntimas en esta esfera, como es obvio, también distan mucho de ser mínimamente coincidentes. La recurrente apuesta de Tauro por hallar el fiel, sensual y complementario amor, estacionado en el paraíso e incombustible a los efectos devastadores del tiempo, difícilmente comulga con la percepción dinámica que Acuario tiene de la experiencia amatoria, habitualmente sentida más como un estímulo mental que como un requerimiento sensual.

El acuariano busca el alma gemela o la afinidad intelectual más que el arrebato erótico que es bastante impropio de su condición y que sólo puede surgir si se cumple previamente la estimuladora e ineludible premisa mental. Tauro sueña con envejecer junto a su amado, y a Acuario, la simple idea de envejecer ya le aterra.

Complemento e intensidad versus afinidad e independencia son los grandes bloques sobre los que se estructura esta pareja que, sin duda, encuentra en la convivencia y en el territorio compartido el máximo reto para poner a prueba el voltaje de su amor.

Tauro, identificado con el concepto de amor pletórico y sensual, y Acuario, con el de amor platónico e idealizado, mantienen dos visiones divergentes de la afectividad que los separan sin remedio; sin embargo, coinciden en el sentido de la duda que ambos albergan en las cuestiones del corazón. El taurino, que valora hasta el más mínimo detalle de su pareja, suele resistirse, de entrada, a entregarse por miedo a equivocarse: necesita tener todas las certezas.

Por su parte, el acuariano, aunque no tiene miedo a entregarse o a equivocarse, nutre dilemas inconfesables porque, en el fondo, su natural proyección hacia el futuro le invita a pensar que quizá el actual no sea su verdadero amor y que éste todavía está por llegar.

En cualquier caso, sus respectivas visiones forman una dicotomía entre las certezas del pasado y las promesas del futuro que les impiden recibir del presente todas las gratificaciones que se hallan al alcance de ambos. Sólo si se muestran dispuestos a extender sus manos en la misma dirección, podrán recoger aquello que tienen ante sus ojos y que no siempre quieren, saben o pueden ver.

Qué tienen a favor

• Como la mayoría de signos que se hallan en abierta tensión, se atraen magnéticamente y son capaces de vincularse de forma arrebatadora en la esfera íntima, un hecho que se magnifica, por otra parte, al tratarse de dos temperamentos complementarios: Tauro femenino y pasivo y Acuario, masculino y activo.

Qué tienen en contra

• Lograr un modelo de convivencia que se ajuste a ambos no es tarea fácil y a ambos les resulta muy difícil ser auténticos consigo mismos y, a la vez, compartir el mismo techo.
Es como si la unión les exigiera perder sus respectivas identidades personales y como si no pudieran personalizar y definir su espacio en la relación. El resultado de esta común apreciación suele ser que Tauro se deprime y Acuario se asfixia en un tipo de relación que no parece estar hecha a la medida de ninguno de los dos.

• Establecer un proyecto de futuro común tampoco es fácil porque el mismo concepto de futuro es concebido de forma diametralmente opuesta. Tauro demanda certezas y Acuario ofrece promesas y entre los dos no son capaces de consensuar unos mínimos en los que apoyarse sin caer en un proceso de desgaste que sólo les aporta decepciones y resentimientos, muchas veces inexpresados y siempre difíciles de cicatrizar.

• Entenderse hablando no es cosa de dos días porque Tauro rumia con parsimonia todo lo que dice y tiende a mantener un tipo de diálogo un tanto opaco, y Acuario, ineficaz para las esperas y amante de las transparencias y del tiro a bocajarro, se enerva con las formas de expresión taurinas.

• Sus divergentes ritmos personales no les facilitan identificarse con las mismas diversiones o llevar a cabo tareas en común. El anárquico, imprevisible e impuntual ritmo de Acuario saca de quicio al previsor y rutinario Tauro, que, a su vez, traba las iniciativas acuarianas. Estas tendencias se magnifican al ser Tauro mucho más reposado, taciturno y hogareño que Acuario, que parece que no puede vivir sin sus amistades.

• Los cambios drásticos, las situaciones límite, las herencias y las muertes de familiares, de forma invariable, les producen un gran desorden y más perjuicios que beneficios.

• En caso de conflicto, el carácter fijo de ambos dificulta la rápida aproximación de pareceres y eterniza la más mínima divergencia. Tauro suele utilizar tácticas obstruccionistas y Acuario, cuando se siente desairado, suele dar un portazo y cambiar de aires.

Síntesis de la relación de pareja Tauro Acuario

Que se armonicen dos identidades tan dispares no es tarea en modo alguno fácil. Fusionar lo atávico con lo atemporal, lo concreto con lo abstracto, la calma con la revolución, la concentración con la dispersión, lo cerrado con lo abierto, constituye un esfuerzo titánico que rara vez resulta.

Tauro se pasa la vida levantando barreras para defenderse y Acuario, buscando muros que derribar. Sólo deberán ingeniárselas para determinar qué barreras les pueden ser útiles y cuáles no, y mientras lo deciden, pueden dedicarse a perfeccionar sus respectivas técnicas de vuelo: Acuario puede aprender de Tauro a volar sin despegar y Tauro, de Acuario, a volar alto sin mirar al suelo.

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