Signos buenos, signos malos

astrología
En las charlas cotidianas, en las cartas gue llegan a nuestra redacción e incluso en los comentarios más inocentes, afloran algunos de los prejuicios escondidos en relación a los signos del zodíaco.

Basta que una amiga nos cuente sus cuitas con el novio para que intentemos consolarla con aire resignado: “Indeciso, como todos los librianos”; “Celoso, como todo los taurinos” o “Escurridizo, como buen pisciano”.

¿Cuánto hay de cierto en esta espada de Damocles que hacemos pender sobre la cabeza de más de un nativo? Porque a la hora de dar rienda suelta a nuestros prejuicios o a nuestro malhumor, podemos encontrarle aristas desagradables hasta al más tierno de los mortales.
En rigor, todos los signos tienen su aspecto negativo pero también muchos rasgos positivos; todo es cuestión de qué lado de la botella estemos dipuestos a ver: si el que está vacío o el que está lleno.

Puede suceder que en algunas personas predominen las características conflictivas, debido a una mala aspectación en la carta natal o a determinados rasgos psicológicos predominantes, pero a veces la fama que se le endilga a algunos signos supera la realidad. ¡Y si no que lo digan los escorpianos, a quienes la mención de su signo les cuesta inmediatamente el rótulo de celosos, rencorosos y vengativos, por nombrar sólo algunos!

Esta mala fama en general se debe a la exacerbación de ciertos rasgos; el error consiste en generalizar la cuestión y hacerla extensiva a todos los nativos de un signo. En principio no es malo preocuparse por la organización y el cumplimiento en el trabajo; lo malo es vivir pendiente de ellos. Sin embargo, aunque este rasgo es frecuente en algunos nativos de Capricornio no significa que iodos los caprícornianos sean seres intratables cuya única preocupación es la oficina.

Así como la fama dudosa de los escorpianos estriba en su naturaleza celosa y reconcentrada (bueno, algo de cierto había, después de todo), a los arianos se los acusa de impulsivos e irreflexivos, a los taurinos de amarretes y a los de Leo, de presumidos o vanidosos.

A los prolijos virginianos, amantes de la meticulosidad, no les va mejor, ya que se los señala como obsesivos y demasiado criticones; los Géminis soportan el cargo de duplicidad (dos trabajos, dos novias, dos opiniones) o de un exceso de verborragia.

Los cancerianos no pueden ni siquiera mencionar que el regente de su signo es la Luna antes de que se los tilde de lunáticos, ciclotímicos o llorones. Los capricornianos, como dijimos, tienen fama de fríos, calculadores y trepadores mientras los acuarianos llevan sobre sus hombros la carga de ser anticonvencionales.

Los hijos del signo de la Balanza (Libra) andan por el mundo señalados como indecisos incurables; a los piscianos se los acusa de evadirse de la realidad y a los sagitarianos de querer medir a todo el mundo con su vara.

Como en todos los órdenes de la vida, nadie es tanto ni tan poco. Si bien estos rasgos negativos -que usted seguramente podrá comprobar en la experiencia- pueden predominar en cada uno de los signos, no siempre bastan para hacer afirmaciones categóricas.

Así como hemos hablado de los rasgos menos felices de los signos del Zodíaco, es hora de hacer justicia y de decir aquello que tienen de bueno. El desafío que proponemos, para mejorar sus relaciones interpersonales, es de encontrar dos virtudes por cada defecto que asigne a un nativo. ¡Anímese! Lo ayudamos con algunas.
Aries: emprendedores, originales, apasionados, luchadores.

Tauro: perseverantes, seguros, confiables, dulces.

Géminis: comunicativos, divertidos, generosos, fraternales.

Cáncer: solidarios, tiernos, comprensivos, alegres.

Leo: trabajadores, apasionados, creativos, seductores.

Virgo: bien dispuestos, tesoneros, compasivos, organizados.

Libra: amables, fieles, compañeros, entretenidos.

Escorpio: concentrados, disciplinados, saben regenararse, sensuales.

Sagitario: prefeccionistas, cordiales, filosóficos, joviales, ingenuos.

Capricornio: responsables, dignos, eficientes, estables.

Acuario: diversos, originales, buenos amigos, humanitarios.

Piscis: caritativos, solidarios, intuitivos, comprensivos.

Si se empeña, en poco tiempo podrá ampliar la lista (de virtudes, se entiende). Descubrirá que aumenta su capacidad de ver positivamente a las personas y de relajarse en su presencia. ¡Adquirirá el hábito de ver siempre primero el lado bueno de la gente y olvidarse de la fama!

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