Origen de la baraja española

Las cartas de la baraja española se originaron, al igual que otros mazos europeos, de las antiguas Cartas de Tarot que, se piensa, provienen del Antiguo Egipto.

Con el transcurso del tiempo, fueron sufriendo distintas transformaciones. Por ejemplo, la baraja italiana se dividió en palos, que representaban a las distintas clases sociales. La española perdió los arcanos mayores, las reinas y el diez, además de imponer el uso de las 40 cartas.

Esta baraja española se divulgó rápidamente entre la gente y terminó siendo una de las preferidas.

Como medio de adivinación, si bien esta baraja no resulta tan completa como la antigua de Tarot, resulta particularmente efectiva para describir personas, características físicas y situaciones cotidianas del futuro inmediato del consultante.

Cartas y números

La baraja española, como medio de adivinación, se difundió especialmente entre los gitanos. Desde el punto de vista esotérico, las cartas trabajan fundamentalmente con dos símbolos básicos: los números y los gráficos.

Los números tienen gran importancia porque su significado despierta profundos mensajes en el inconsciente de la persona que utiliza las cartas.

El gráfico determina a qué grupo pertenece el número: oros, copas, espadas o bastos e indica la forma o el área en que se manifiesta lo señalado por el número.

Cartas Españolas

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